El ramo de… Lorena de Palma

Ramo de novia

Imagen de Floritismo

 
 

Bienvenido 2015, empiezo el año enseñandoos algo que me quedó pendiente el año pasado y que me hace muchísima ilusión, el ramo de Lorena de Palma, la novia de la boda que decoré en diciembre en el American Trade Hotel de Panamá. 

 

Este ramo os lo puedo contar de primera mano porque yo soy la responsable. Un poco ya os he ido contando estos meses en el blog, cómo me vino la inspiración un día columpiando a mi peque en el parque o como encontré ramos parecidos al que tenía en la cabeza en bodas de Costa Rica y Texas. Finalmente tuve que adaptarme a las flores que tuve disponibles porque no me llegaron todas las que había pedido, y el ramo no es exactamente el que pensé pero quedó hasta más bonito si cabe.


LA BODA

La boda de Lorena de Palma y Juan Carlos Bordanea fue un evento mágico y especial, primero por el sitio tan fascinante que escogieron para celebrarla, un salón lleno de historia en un antiguo edificio colonial del Casco Viejo, y segundo porque los protagonistas, los novios, son dos personas tan especiales,  irradiaban tanta felicidad en todo momento que era difícil no sonreír al verlos. Ese día cayó la tormenta del año pero eso afectó para nada la celebración, al contrario, el cambio de escenario añadió sorpresa e improvisación al día.

Imágenes de Maritza Geels

 

La novia iba guapísima con un vestido de Rosa Clará de espalda descubierta y que le quedaba como un guante. Llevaba un recogido bajo y un maquillaje muy natural, muy ella.

 

El novio, Juan Carlos Bordanea, es actor, cantante y presentador aquí en Panamá. Él no lo dudó y se casó con traje y zapatillas. 

Fue una ceremonia llena de emociones, empezando por los votos escritos por ellos, y acabando por la canción de Luis Miguel que le cantó en directo el novio a la novia… 



 
 
 
 
 

EL RAMO

La novia no quería un ramo perfecto y redondo como son habituales por aquí, así que combiné flores redondas como la rosa y el clavel con flores alargadas como el ginger, el solidago, la brunia o la estrella de Belén, que hacen imposible que el ramo se vea redondo, y le dan ese aspecto desestructurado y asilvestrado que tanto nos gustaba a ambas.


Imagen de Floritismo

Para la empuñadura, queríamos algo diferente y con personalidad pero que a la vez resultara harmonioso y no excesivamente llamativo. Para ello utilizamos una tela de rayas en un discreto marrón, una lazada ancha de puntilla y un medallón hecho a mano por una amiga de la novia, que atamos alrededor del ramo y que era igual que los pendientes (aretes) que llevaba la novia.

 

LAS FLORES


Imagen de Floritismo

Para este ramo quise dar protagonismo a una de las flores mas típicas de Centroamérica, la Ginger Lilly. La veo en todas las calles, parques y jardines de Panamá. Es una flor alargada, con pétalos muy resistentes y la he visto en dos tonos, el rosa claro que es el que utilicé en este ramo y otro rosa más rojizo. Siempre he pensado que las flores lucen mas bonitas en su lugar de origen, soy una gran defensora del consumo local y esta era mi oportunidad de demostrarlo.

Complementando el rosa pálido del ginger y como segunda flor principal, añadí rosas. Las rosas de aquí vienen de Colombia y son una verdadera maravilla, son mucho mas grandes de lo que estamos acostumbrados en España y cuando se abren se quedan redondas y con el centro apretadito. Tiene una retirada a la peonia y como aquí son imposibles de encontrar, las tengo como mis peonias particulares. 

Como complementos añadí solidago, estrella de Belén (que la descubrí también hace poco), claveles en tonos crema y verde y brunia.

 

 

COLORES


Imagen de Floritismo

La paleta de colores es una de mis favoritas, el verde y el rosa pastel, con un toque de amarillo. Una combinación muy dulce y suave pero a la vez atrevida.

CONCLUSIÓN

Cuando conocí los novios, primero a Lorena y mas tarde a Juan Carlos, todo fue fácil. Todas mis propuestas les gustaron. Todo salió bien a la primera, no hubo imprevistos, (mas allá de que fallaron algunas flores pero se solucionó muy bien), los preparativos se hicieron a fuego lento y con mucho mimo, el montaje fue tranquilo, sin prisas.

El verbo adecuado es que todo fluía. Y es lo que veo cuando miro este ramo, es el que debía ser y no podría ser otro. Las flores, los colores, el mango, todo en perfecta sintonía con la novia, con el momento y con el lugar. No podría explicar porque hice este ramo así y no diferente. Simplemente me dejé llevar y fue.

Y ya estoy deseando hacer el siguiente.

 

P.D.:  Y mientras acabo de preparar este post, ya me han encargado los tres siguientes ramos y cuatro coronitas, si lo sé lo escribo antes…

 

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