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Momentos estresantes que nos regala la vida

rosal inglés

En la vida de toda persona medianamente normal hay varios momentos estresantes, que nos generan un estado no habitual de ansiedad.

En algunas personas, este estado de ansiedad es mas intenso y en otras menos, pero es un estado de semi alerta que te impide pensar con claridad hasta que esas situaciones que te producen estrés han pasado.

 

Son en general los momentos de grandes cambios en nuestra vida los que nos generan estrés como por ejemplo organizar una boda, la búsqueda de casa, una mudanza, cambiar de país, cambiar de trabajo, el nacimiento de tu primer hijo, el nacimiento del segundo, cambiar de situación laboral, emprender un negocio, mantener un negocio, etc etc etc

 

El grado de afectación es muy diferente según la persona o también si los cambios se producen de manera voluntaria o si te ves obligado a ello. Por ejemplo tener un hijo la mayoría de las veces es una decisión que tomamos porque realmente lo deseamos (o así debería ser), en cambio una enfermedad suele venir sin previo aviso y es mucho mas difícil de asimilar.

 

Para cualquier persona normal sufrir cualquiera de estos momentos estresantes ya de por sí sería un motivo de estrés y conllevaría un trabajo de adaptación, que se alargaría mas o menos en el tiempo en función de la flexibilidad de esa persona.

 

Supongo que hay muchas personas en la misma situación que yo, no se si tanto, pero estoy segura que no soy la única en el mundo. Llevo los últimos 4 años de momentos estresantes encadenados, uno detrás de otro en el mejor de los casos, y muchos de ellos me han ocurrido de manera simultánea. Os imaginaréis mi nivel de agotamiento ahora mismo.

 
 Jardín teka y cesped artificial
 

Ahora que empiezo a ver la luz al final del túnel, me apetecía hacer un breve repaso de estos momentos estresantes que he ido viviendo uno detrás de otro, sin que me quedara mas remedio.

 

El primer gran momento shock fue organizar nuestra boda y viajes de novios en muy poco tiempo (la boda en 3 meses y durante la semana después de la boda, organicé mas de un mes de viajes). Después vino la mudanza a Panamá, empezar en un nuevo trabajo, buscar apartamento ahí, el embarazo, tener a Emma sola en un país lejano, dejar de trabajar, volver a buscar apartamento y mudarme, volver a quedarme embarazada, volver a mudarme a España, tener a Lara, emprender mi propio negocio, volver a mudarme, buscar colegio, problemas con el colegio, buscar una nueva casa, encontrarla, comprarla, reformarla, alquilar la antigua (¡¡en una semana!!), hacer una semi mudanza hasta que acabemos la reforma. ¿Y a que no adivináis que viene después? Sí, claro que si… volver a mudarme, que ya lo echaba de menos.

 

En todo este tiempo de búsqueda (mas de un año), nos ha pasado de todo. Vimos verdaderos antros a precio de alto standing, encontramos otra casa perfecta, que ya teníamos apalabrada, nos hicimos ilusiones y luego, vino otro, ofreció mas dinero y nos tocó olvidarnos de ella. Tuvimos momentos de desesperación, de llegar a pensar que era imposible, que nunca encontraríamos una casa. Incluso un día eliminé todas las aplicaciones de búsqueda de casa de mi móvil porque me generaban mucha ansiedad estar pendiente de ellas en todo momento.

 
Rosal Inglés
 

Ha sido un proceso muy duro, todos los que hayáis pasado por ello lo sabréis mejor que nadie. Pero mi marido siempre me decía que no desesperara, que nuestra casa ideal aun no estaba en venta y por eso no la encontrábamos, que no encontraríamos nuestra casa perfecta, nos encontraría ella a nosotros cuando llegara el momento. Y así fue, porque todo ocurrió, como siempre en mi vida, por casualidad.

 

Había una casa (llamémosle casa1) que nos medio gustaba pero no al precio que pedían, porque necesitaba mucha obra. Hacía un año habíamos hecho una oferta a la baja por esa casa1 y la habían rechazado, así que un buen día, ante la imposibilidad de encontrar nada mejor, decidimos mejorar la oferta e ir a por todas. Sabíamos que en la misma calle se vendía otra (llamémosle casa 2) pero no la queríamos ni ir a ver porque ya habíamos visto otra de esa misma promoción y no nos gustó nada. Pero antes de ir a hablar con el dueño de la casa 1 para mejorar nuestra oferta, decidimos en un impulso de esos de “va, si no perdemos nada”, ir a ver la casa 2, solo por curiosidad.

 

Pues la curiosidad se convirtió en la casualidad de nuestras vidas. La casa 2 tenía una luz increíble, era espaciosa, blanca, pero lo mejor fue la sensación que tuvimos al entrar, nada que ver con la otra casa que ya habíamos visto, a pesar de ser aparentemente iguales. No lo puedo describir, pero sentí como si todas las piezas encajaran, y a mi marido le pasó lo mismo. Y el remate fue el jardín, que en ese momento estaba lleno de rosas, que además no eran rosas normales y corrientes, eran rosas inglesas. Para mí fue esa la señal, las reconocí al instante y el mismo dueño me lo dijo después orgulloso, como si eso fuera un plus, y para otras personas quizás no, pero para mí si lo era. 

 
Rosal Ingles
 

Siempre digo que creo que los lugares tienen alma. Así nos ocurrió con nuestra primera casa, la que ahora hemos alquilado. Cuando entramos por primera vez supimos que era esa y no quisimos mirar ninguna mas, y ahí siempre hemos sido felices. Todas las personas que han vivido en ella nos han dicho lo mismo, que en esa casa uno era mas feliz. 

 

También nos ocurrió en nuestro segundo apartamento en Panamá, en cuanto lo ví, me encantó. Ocurrieron muchas casualidades con ese apartamento de esas que me gustan a mí: me gustó porque tenía parquet (algo muy complicado en Panamá), los muebles eran todos réplicas de diseños clásicos de los que me encantan, y la zona de la piscina era espectacular, en la azotea del edificio..  

Después de ver el piso entré en el parque que había justo debajo del edificio, a columpiar a Emma, y ahí conocí a Lorena, una chica gallega con una niña de la misma edad que Emma. Me cayeron bien al instante, me contaron que vivían en el edificio que tanto me había gustado y además, nuestras hijas eran físicamente idénticas, y lo mejor de todo es que ese día llevaban el mismo vestido de florecillas con cubrepañal de rayas marineras. Fijaos si se parecían que les mandamos una foto de las dos juntas a los padres por whatsapp y ninguno adivinó cual de las dos era su hija. Nos mudamos a ese apartamento y fue la mejor decisión que tomamos porque nos hicimos muy amigos de nuestros vecinos y a partir de ese momento empecé a disfrutar de verdad de mi vida en Panamá.

 

Ahora con nuestra nueva casa nos ha pasado lo mismo, también tiene alma, tiene algo especial y estoy segura de que nos estaba esperando a nosotros. El día que la fuimos a ver, el jardín estaba a rebosar de rosas inglesas, y ningún otro día de los que hemos estado ahí, ha habido tantas. Pienso que si hubiéramos visto la casa una semana antes o una semana después, no me habría impresionado tanto el jardín. Pero es como si la casa hubiera hecho florecer todos los rosales ingleses de golpe para mí, para enamorarme. Y vaya si lo hizo.

 
Rosal Ingles
 

Espero que ahora entendáis mi nivel de estrés y porque estoy tan desaparecida. Voy todo el día corriendo como pollo sin cabeza, porque además, Floritismo, por suerte, en muy poquito tiempo ha pasado a darnos muchísimo trabajo. Os iré contando la evolución de la reforma en redes sociales, así que si tardo en volver por aquí no os preocupéis, podéis encontrarme en instagram, facebook y snapchat.

 

Pero soñar es lo que me ha ayudado hasta ahora y estos días en que ya no puedo mas, saturada de trabajo y de decisiones que tomar, visualizo el futuro ideal que nos espera. Sueño en el otoño, cuando estemos instalados en nuestra nueva casa y veamos llover desde la cocina, mientras preparamos conservas de tomate para el invierno (no preguntéis porque conservas de tomate, es mi sueño y me ha salido así). Sueño con lo bonito que estará el jardín la próxima primavera, con las niñas jugando entre las flores y los pájaros cantando. Sueño con todas las flores que vamos a plantar y lo bonito que será nuestro salón, con tanto espacio para que las niñas jueguen, y en su habitación, que la vamos a dejar tan bonita que en Pinterest ya le están preparando un hueco. 

 

Y sobretodo sueño con esta nueva etapa que empieza para nuestra familia: Emma empezará en una nueva escuela, viviremos en nuestra nueva casa y Floritismo empezará una nueva temporada con algún que otro cambio que ya os iré contando. Y como dicen los chicos de Dorian:

 

“De la vida que soñamos, aún nos queda lo mejor”.

 

A seguir soñando bonito y brindemos por esos momentos estresantes, tan necesarios, porque sin ellos no vendría lo bueno de después.

firma

P.D.: Todas las fotos que ilustran este post son del jardín de nuestra nueva casa.

2 comentarios

  1. Inés
    25 julio, 2016

    Me alegro tantísimo Anna!! Después de tantos cambios y vueltas de la vida os merecéis una casa tan bonita como esa, donde todos vuestros sueños se haga realidad!!

    Un beso enorme

    Inés

    Responder
  2. Lorena .o
    25 julio, 2016

    Casualidad, suerte, oportunidad aprovechada…llamémoslo como sea pero gracias a María y el tema de baby Led weaning, un comienzo de amistad surgió.
    Ser expatriada es una experiencia única. Que hace que las vivencias y emociones se magnifiquen. Y las amistades que surgen , aún despues con la distancia, se mantengan.
    Mucha suerte familia. Continuar confiando en vuestro instinto y las casualidades seguirán apareciendo para bien.
    Lorena, la amiga gallega 😉

    Responder

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